LAS MANCHAS DE MANCHITA
Autora: Carolina Cabezas R.
En un lugar escondido del Bosque Encantado vivía Manchita, una pequeña chinita de elegante capa negra con manchas rojas.
Manchita era una chinita muy refinada que pasaba sus días de fiesta en fiesta, se divertía mucho y disfrutaba de su activa vida social.
Amaba los cócteles en casa de las orugas, les fascinaban las fiestas de té que daban las mariposas y no se perdían los desayunos con galletas de miel que organizaban las abejas.
Así pasaban sus mañanas y tardes hasta que le correspondió a ella organizar una gran fiesta para todos los habitantes del Bosque Encantado. Manchita estaba preocupada porque, por supuesto, quería que su celebración fuera la mejor.
Manchita era muy vanidosa por lo que pasó días embelleciéndose y buscando secretos para lucir hermosa esa noche. Todo estaba perfecto hasta que se le ocurrió lavar su más fina capa roja con manchas negras que tanto atesoraba.
La chinita había escuchado que en el río de las hadas se podía lavar ropa y ésta quedaba muy brillante, entonces ella, impulsada por su coquetería, no dudó ni un momento y emprendió el largo camino para lavar su capa ahí.
Llegó el tan esperado día de la fiesta y Manchita estaba lista para salir a presentarse frente a todos sus invitados que la esperaban en el salón, cuando de pronto:
-¡Ay!- Se escuchó en todo el bosque y un silencio selló el momento.
El grito era de la chinita, que sorprendida se miraba en el espejo y se daba cuenta que su capa brillaba con belleza sin igual pero era total y completamente transparente. Claro, las hadas lavaban sus alas en ese río y ese brillo tan singular no estaba hecho para capas de chinitas vanidosas que querían destacar.
-¿Qué haré ahora?- se preguntó preocupada, no podía salir desnuda, pero tampoco podía cancelar la fiesta que con tanto trabajo había preparado.
Entonces tuvo una gran idea, cortó dos hojas frescas y se las puso como capa, se aplicó un poco de rocío en la cara y de manera natural brilló. Así salió Manchita, vestida frente a todos los invitados, de manera simple y sencilla… y causó sensación.
Entonces, Manchita vio todo muy claro, la vida le había enseñado la lección, la vanidad muchas veces te lleva a cometer errores y siempre es mejor ser uno mismo sin tanta ostentación.
FIN
¿Qué bueno el cuento?
ResponderEliminarQuiero otro....
A pedido del público aquí va el cuento de este mes...
ResponderEliminarYo quiero muchos mas
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